¿Qué mide?
El conocimiento territorial profundo y el "saber local". Permite identificar con precisión geográfica la ubicación de organizaciones sociales, focos de inseguridad, hitos patrimoniales y oportunidades de regeneración urbana que no figuran en los catastros oficiales.
El dato
Transforma la experiencia subjetiva en datos espaciales procesables. La agregación de estas marcas individuales genera una cartografía social que informa directamente el diseño de planes maestros o proyectos de barrio. Al cuantificar la recurrencia de menciones sobre un mismo lugar, se obtienen prioridades claras de intervención basadas en la realidad vivida por quienes habitan el territorio.
¿Cómo se aplica?
Se dispone de un mapa a gran escala del barrio en el espacio público. Mediante una metodología dirigida por facilitadores, se invita a los vecinos a responder interrogantes específicas utilizando códigos visuales (stickers, pines o dibujos). Los participantes georreferencian sus percepciones, permitiendo que la comunidad visualice colectivamente su red social y las problemáticas comunes de su entorno.