Las banderas del Urbanismo Táctico - Entrevista Base Pública

La mirada de nuestro Director Ejecutivo, Javier Vergara, sobre la relevancia del urbanismo táctico para abrir más espacios como el del aplaudido Paseo Bandera, en esta columna de opinión publicada en Base Pública.

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Vergara explica cómo, usando la estrategia del urbanismo táctico, se ha podido cambiar la relación del ciudadano con algunos espacios de Santiago Centro. ¿El último triunfo? El clásico y motorizado Paseo Bandera pasó de ser un experimento peatonal por 10 meses a un definitivo pasaje a color para el ciudadano a pie.

Corría el mes de septiembre del año 2012 y Metro de Santiago anunciaba la que sería una de sus mayores extensiones: las nuevas líneas 6 y 3, trazados que conectarían estratégicamente la ciudad con más y mejor transporte público. Sin embargo, la construcción de esta última, la línea 3, implicaba obras complejas en el tejido urbano, como la perforación de calles para construcción de túneles para los futuros trenes subterráneos. Una de estas obras se desplegó a lo largo del eje San Diego-Bandera, cortando de esta forma por más de sesenta meses la continuidad del tráfico de automóviles y buses a lo largo de cerca de un kilómetro en pleno centro de Santiago.

Así, desde Alonso de Ovalle hasta Rosas, el eje San Diego-Calle Bandera se vio, de un día para otro, libre de transporte motorizado, dándole a los transeúntes la libertad de caminar por ese espacio no planificado para el peatón. Pero, de la misma forma, estacionamientos informales de automóviles y motos se comenzaron a instalar en sitios eriazos, generando una suerte de incertidumbre acerca del destino final de esta vía. Todo esto creó el clima perfecto para experimentar nuevas posibilidades para la planificación vial de Santiago, cambiando la mirada hacia calles pensadas para las personas. La forma de experimentar esta nueva ciudad llegó de la mano del Urbanismo Táctico. 

El Urbanismo Táctico puede ser entendido como acciones de corto plazo para avanzar en cambios de largo plazo en la forma de habitar la ciudad. Calificado peyorativamente por algunos como “pirotecnia urbana”, y aplaudido por otros por su agilidad y flexibilidad para planificar la ciudad, el Urbanismo Táctico ha demostrado ser una forma refrescante para acercar la ciudad a las personas.

En 2013 se comenzaron a realizar los primeros pilotos a lo largo del eje para aprovechar esta oportunidad. En Alonso de Ovalle con San Diego, la primera Okuplaza impulsada por Ciudad Emergente transformó temporalmente un estacionamiento informal para autos en una plaza para las personas, la cual se convertiría posteriormente, en 2017, en un proyecto más de las reconocidas Plazas de Bolsillo impulsadas por el Gobierno Regional Metropolitano.

De la misma forma, sitios residuales a lo largo de calle Bandera, en las esquinas Moneda, Compañía y otras, se comenzaron a instalar estacionamientos de bicicletas para los residentes y visitantes del centro, sumando fuerzas en 2015 con la llegada del sistema de bicicletas públicas BikeSantiago con sus estacionamientos naranjos, instalados temporalmente sobre la calzada que antes usaban los autos.

Con todo esto ganado, e inspirados en las transformaciones impulsadas por la Ex-Comisionada de Transportes de Nueva York, Janette Sadik-Khan, el gran salto lo tomó el Municipio de Santiago de la mano del alcalde Felipe Alessandri, asesorado por el equipo de Movilidad liderado por Miguel Olivares, al decidir en 2017 pilotear en la calle Bandera un vistoso y colorido paseo peatonal haciendo uso de la potencia artística del muralista Dasic Fernández.

Durante cerca de 10 meses, la calle Bandera se transformó en el lugar obligado para la selfie santiaguina de fin de semana, pero más allá de la emoción y la novedad de la calle, quedó abierta la posibilidad de mantener y consolidar el espacio como un paseo peatonal, lo que antes había sido una vía exclusiva para buses y automóviles. La idea de cambiar las prioridades en el uso de la calle no ha sido fortuito, sino más bien responde a una nueva tendencia global, que es posible ver en ciudades como Copenhagen, París, Londres, entre otras, donde la lógica consiste en invertir la pirámide de movilidad, priorizando al peatón por sobre los otros modos de transporte.

La semana pasada, tras su participación en el Salón de Urbanismo Táctico –organizado por Ciudad Emergente– la ministra de Transportes Gloria Hutt se pronunció acerca del destino de la calle y la decisión no pasó desapercibida. El Paseo Bandera no se va, transformando así un piloto en una calle compartida, desde una acción de corto plazo, a un cambio de largo plazo para devolver las calles del centro de la ciudad a las personas.

Comienza el mes de septiembre de 2018, y junto a los asados florecen las fiestas populares, nuestras calles se llenan de vida y de banderas tricolor. Momento también de izar las banderas del Urbanismo Táctico que llegó para quedarse.

El contenido de esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de quien la escribe y no representa necesariamente la postura de la fundación Base Pública.

Sarah Derroisne